SANTO DOMINGO — La frontera de casi 400 kilómetros que separa a la República Dominicana de Haití constituye uno de los espacios estratégicos más complejos del Caribe. Ante la prolongada crisis institucional y de seguridad en el país vecino, la administración de Luis Abinader ha desarrollado un modelo de gestión territorial que combina infraestructura física, supervisión tecnológica y desarrollo económico de las provincias fronterizas.
El elemento más visible de esta política es la verja perimetral inteligente, cuya segunda fase sumaba en febrero de 2026 13,5 kilómetros adicionales en construcción. Más allá de la infraestructura física, el sistema incorpora una red de videovigilancia apoyada en 25 kilómetros de fibra óptica entre Manzanillo y Dajabón, cámaras térmicas de alta definición, sensores de movimiento y drones.