Donald Trump obtuvo el 43% del voto hispano en 2024, frente al 35% en 2020, un avance importante para los republicanos. Ahora, a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, los hispanos en Estados Unidos, independientemente de su afiliación política, están perdiendo la fe en el sueño americano, y las actuales políticas migratorias podrían explicar en parte esta tendencia.
Los arrestos de personas sin antecedentes penales realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) están aumentando. Desde el año pasado, agentes federales de inmigración han disparado contra casi dos docenas de personas — la mayoría de ellas latinas— según The New York Times. Entre ellas figuran Lorenzo Salgado Araujo y Johan Sebastián Durán Guerrero, quienes fallecieron en Texas y Maine, respectivamente.
Este clima de mayor control migratorio puede estar afectando el sentido de pertenencia de los hispanos y su creencia de que pueden aspirar a una vida mejor en Estados Unidos. La encuesta de 2026 del Public Religion Research Institute (PRRI) sobre la identidad estadounidense preguntó a más de 5.000 adultos qué pensaban sobre el sueño americano: la idea de que, si uno trabaja duro, puede salir adelante. Solo el 40% de los hispanos en Estados Unidos afirma que ese sueño sigue siendo una realidad hoy en día, frente al 52% hace apenas dos años.
Soy directora de investigación de PRRI y estudio la opinión pública y la inmigración. Recientemente analicé casi 700 respuestas de hispanoamericanos a esta encuesta para entender qué factores están asociados con la creencia de que el sueño americano ya no es una realidad. Encontré que el orgullo nacional, la preocupación por los derechos y las libertades democráticas, el apego a Estados Unidos y las opiniones sobre el manejo de la inmigración por parte de la administración de Trump están significativamente asociados con esta creencia.
Sorprendentemente, la afiliación política no lo está.
Entre los hispanos en Estados Unidos – republicanos, demócratas e independientes— está creciendo una sensación de aislamiento al sentirse menos seguros, menos bienvenidos y cada vez más como extraños en su propio país.
Cambios de opinión
El porcentaje de hispanos en Estados Unidos que se identifican como republicanos se ha duplicado, pasando del 10% en 2013 al 21% en 2025. Sin embargo, durante el último año, la opinión favorable de los hispanos sobre el manejo de la inmigración por parte de la administración de Trump han disminuido, del 31% en 2025 al 19% en 2026.
La posibilidad de que los republicanos mantengan sus recientes ganancias electorales entre los votantes hispanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 dependerá de si estos consideran que la administración ha hecho que sus familias se sientan menos seguras y que su situación económica sea más incierta. La mayoría de los hispanoamericanos — el 68% — cree que el aumento de agentes de ICE está haciendo que las comunidades sean menos seguras.
El orgullo nacional también ha disminuido. Solo el 42% de los hispanoamericanos afirma sentirse extremadamente o muy orgulloso de ser estadounidense, frente al 51% de los estadounidenses en general. Sin duda, el orgullo nacional ha disminuido considerablemente en todo el país, pasando del 82% en 2013 al 51% en la actualidad. Pero entre los hispanoamericanos, este declive ha sido aún más pronunciado: del 77% al 42%. La mayoría de los hispanoamericanos — el 56% — afirma ahora sentirse como extraños en su propio país.
La preocupación sobre el estado de la democracia también puede estar contribuyendo a estos cambios de opinión. Cuando los ciudadanos con derecho al voto temen ser privados de este derecho debido a la difusión de información no fundamentada sobre el voto de personas que no son ciudadanas, ese temor puede debilitar tanto su sentido de pertenencia como su confianza en las instituciones democráticas.
Investigaciones pasadas muestran que los ciudadanos latinos ya se ven afectados de manera desproporcionada por las estrictas políticas de identificación de votantes. Los investigadores sugieren que esto puede deberse en parte a que tienen menos probabilidades de contar con una identificación y a que pueden sentirse intimidados por un entorno migratorio cada vez más hostil, que podría poner en riesgo a sus familiares indocumentados. La propuesta de ley SAVE America Act, que exigiría documentación adicional para votar, dificultaría aún más su participación electoral.
Pérdida de fe en el sueño americano
Para entender mejor qué piensan los hispanos en Estados Unidos sobre el sueño americano, analicé la encuesta de PRRI, teniendo en cuenta diferencias de raza, edad, género, educación, religión, situación laboral, ingresos, región, ser padre o madre, idioma de la encuesta y afiliación política. Incluso después de tomar en cuenta estos factores, las opiniones desfavorables sobre el actual manejo de la inmigración continuaron siendo estadísticamente significativas. Menores niveles de orgullo nacional, un menor apego a Estados Unidos y la preocupación por los derechos democráticos también están significativamente asociados con la creencia de que el sueño americano ya no es una realidad.
Otro factor resultó estadísticamente significativo: el idioma de la encuesta.
Contrario a lo esperado, los hispanos que respondieron la encuesta en español fueron más propensos a creer que el sueño americano continúa siendo una realidad que quienes la respondieron en inglés. Esto podría deberse a que algunos de los encuestados en español evalúan las oportunidades económicas en Estados Unidos en comparación con las de sus países de origen.
Un factor que no resultó estadísticamente significativo fue la afiliación política.
Después de tomar en cuenta otras características, no existen diferencias estadísticamente significativas entre hispanos demócratas, republicanos e independientes en cuanto a su creencia sobre el sueño americano. Esto sugiere que la pérdida de fe va más allá de su afiliación política y puede reflejar preocupaciones más profundas sobre su sentido de pertenencia.
En Estados Unidos, una de cada cinco personas se identifica como hispana. Cuando un segmento cada vez mayor de la sociedad estadounidense empieza a dudar de que el trabajo duro brinda mejores oportunidades, de que la ciudadanía proporciona mayor seguridad o de que la participación conduce a una mayor aceptación, las consecuencias van más allá de qué partido apoyarán en noviembre. La pregunta más de fondo es si las personas están comenzando a perder la fe no solo en su propio país, sino también en sus promesas democráticas y en el futuro que este les ofrece.
This article was originally published on The Conversation. Read the original article.