Muchos de los llamados noctámbulos se sienten incomprendidos, en lo que respecta a las expectativas de la sociedad sobre cuándo debe comenzar la jornada laboral.
Las investigaciones demuestran que los “trasnochadores” están programados para dormir más tarde, pero los horarios de trabajo de 9 a 5 les obliga a luchar contra su fisiología y a despertarse temprano, lo que les hace vulnerables a las enfermedades mentales y a los problemas metabólicos derivados de la falta de sueño.
Un estudio reciente, realizado en Italia en medio de la pandemia, descubrió que muchas personas, que normalmente no encajan en ese horario tradicional, rindieron más cuando tuvieron la libertad de poder trabajar más tarde por hacerlo a distancia. Su salud mental también mejoró.