GRANITE CITY, IL — Como trabajadora de salud comunitaria, Christina Scott, de 46 años, es experta en trámites burocráticos, una mano siempre disponible, un hombro para llorar y una red de seguridad personal, todo en una sola persona.
Scott trabaja en una oficina a la sombra de la fábrica de acero que empleaba a su abuelo en esta ciudad cada vez más pequeña en el área metropolitana de St. Louis. Con muchos de los trabajos del acero se ha ido parte de la estabilidad del área: casi una quinta parte de los residentes de Granite City viven en la pobreza, mucho más que el promedio nacional.
Luego golpeó COVID-19, otro desestabilizador. Y ahí fue cuando Scott intervino: asistiendo a los que se quedaron sin trabajo, tienen covid y necesitan pagar la renta. Llevando artículos de limpieza o alimentos de un banco de alimentos local. Aconsejando sobre cómo mantener las finanzas para pagar las cuentas y no tener que cerrar negocios. Y las llamadas siguen llegando porque la gente sabe que ella entiende y ayuda.