Tiene 83 años, pero tiene que salir de casa antes del amanecer para ganarse un salario bajo.
Las dificultades que enfrenta García reflejan lo que millones de trabajadores con bajos sueldos como ella enfrentan en todo el país, donde el aumento de los costos erosiona su ya precaria situación.
Publicado el 22 de septiembre de 2026
Por Mark Kreidler
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Las cifras no le cuadran a Salud García. Y no es por falta de esfuerzo de su parte.
García lleva 33 años trabajando de tiempo completo en la misma empresa de alimentos en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, intentando alcanzar cierta estabilidad económica. Pasa horas dentro de uno de esos almacenes cualquiera cercanos a Inglewood, rodeada de máquinas lavavajillas industriales humeantes, cargando platos sucios de vuelos anteriores para limpiarlos, desinfectarlos y reutilizarlos.
A García se le paga por hora, y nunca ha podido cubrir la totalidad de sus gastos. Los precios del alquiler, la comida y el transporte siguen aumentando, lo que la pone al límite económicamente mes con mes. Teme cualquier gasto extra, incluso para comprar más medicamentos para controlar su presión arterial.
Recientemente recibió un aumento de sueldo a $25 por hora, esto como resultado de una ordenanza conocida como “Olympic Wage ordinance”, que exige aumentos al salario mínimo de aquellos trabajadores vinculados con el sector turístico ante los preparativos de la ciudad para albergar los Juegos Olímpicos de 2028. Aun así, García se mantiene en lucha para hacerle frente al creciente costo de mantener su modesta vida.
“Me gustaría poder jubilarme”, dijo García vía telefónica, al final de su último turno. “Pero no creo que eso vaya a suceder”.