SAN DIEGO — Incluso cuando los periodistas en docenas de ciudades de México realizaron vigilias y manifestaciones en las últimas semanas para protestar por los brutales asesinatos de dos de sus colegas, las amenazas contra los reporteros locales de Tijuana continuaron apareciendo en las redes sociales y en persona.
“Sé dónde vive este reportero. Sé dónde vive toda su familia”, publicó un comentarista de Facebook en una captura de pantalla de un video de la escena del asesinato del reportero gráfico Margarito Martínez Esquivel el 17 de enero. El comentario era sobre uno de los reporteros que se había apresurado a cubrir el tiroteo fatal de su colega.
El asedio de violencia contra los periodistas locales, dos de los cuales fueron asesinados a tiros frente a sus casas con sólo unos días de diferencia en Tijuana, subraya la fragilidad de la democracia de México. También ha provocado indignación generalizada y protestas encabezadas por periodistas contra la impotencia del sistema de justicia del país y su prolongado ciclo de brutalidad e impunidad.