Wylie James Prescott, de 3 años, tuvo que esperar más de un año después de su diagnóstico de autismo para comenzar la terapia conductual, a pesar de que las investigaciones demuestran que el tratamiento temprano del autismo puede ser crucial para el desarrollo de los niños.
Su madre, Brandie Kurtz, dijo que Medicaid de Georgia no aprobó su terapia hasta hace poco, a pesar de sus continuas peticiones. “Conozco cómo funcionan los seguros, así que es aún más frustrante”, explicó Kurtz, que trabaja en un consultorio médico cerca de su casa en la zona rural de Wrens, Georgia.
Esas frustraciones las sufren con frecuencia los padres que tienen un hijo con autismo, un trastorno complejo que dura toda la vida. Y la pandemia ha exacerbado el ya difícil proceso de obtener servicios.