SPRING, Texas— Dionna Jackson, de 40 años, se sentó en un largo banco de madera y se puso nerviosa al revisar viejos mensajes de texto en su celular, mientras esperaba a que se convocara su caso de desalojo. Más de 87 personas se unieron a ella en la abarrotada sala del juez del Condado Harris, Lincoln Goodwin, el último día de enero.
"Encontré un lugar para mí y mis hijos", dijo Jackson, quien tiene tres hijos en edad escolar. "Solo necesito unas semanas para que me llegue el [reembolso del] impuesto sobre la renta".
Jackson solicitó el Programa de Asistencia para el Pago de Rentas de Texas en octubre, cuando perdió su trabajo por primera vez, pero su solicitud no ha sido procesada. Encontró un nuevo trabajo que le paga mucho menos, pero, como se retrasó dos meses en el pago de la renta, los cargos por retraso hicieron que su cuenta aumentara en más de 300 dólares por mes.