Hace unos años, cuando Facebook organizó un concurso interno para desarrollar nuevas ideas de productos, un grupo de empleados se unió para construir un robot llamado Max.
Con la forma de un pequeño cuenco invertido, Max fue diseñado para ser un compañero, un dispositivo físico con el que los humanos pudieran hablar y que detectara su estado de ánimo, según dos personas familiarizadas con el proyecto del hackatón. Los creadores dotaron a Max de orejas y bigotes para que el dispositivo fuera más divertido y accesible, como un gato.
Max nunca evolucionó más allá del hackatón, pero los ingenieros e investigadores de la empresa, ahora llamada Meta Platforms Inc., siguen lidiando con el espinoso problema que tocó el que se diseñó el gato robot experimental: la soledad. Meta, cuya misión es ayudar a las personas a conectarse en línea, ha descubierto a través de investigaciones internas que sus productos fácilmente pueden causar un efecto de aislamiento. Mientras la empresa lucha por retener y añadir a usuarios a sus ya masivas redes sociales, asegurarse de que esas personas sean felices es clave para el éxito financiero de Meta.