SAN JOSÉ, California— Luego de siete años sin hogar y una detención que lo llevó a la cárcel, Raymond Abels, de 50 años, nunca soñó que estaría en condiciones de ayudar a otros que luchan por superar la vida en la calle.
Como parte de un nuevo programa de formación profesional para 15 reclusos en la cárcel de Santa Rita, en el Condado Alameda, Abels trabaja como voluntario varios días a la semana construyendo muebles para personas necesitadas. Las piezas terminadas —escritorios, tocadores, mesitas de noche y otros— son distribuidas por Bay Area Furniture Bank a personas y familias que están saliendo de la indigencia.
Para Abels, quien está a la espera de la sentencia por una condena por robo de coches, la oportunidad de dar este pequeño paso hacia la retribución y el cambio de vida es un "pequeño milagro". Se emociona cuando habla de ello.