Leanne Cook estaba desanimada pero no se sorprendió cuando las pruebas confirmaron lo que ella y sus médicos habían previsto: incluso después de tres inyecciones de una vacuna, no tenía anticuerpos que la protegieran contra el COVID-19.
Su sistema inmunológico se había visto afectado por los medicamentos que toma para su enfermedad, una dolencia rara que afecta los riñones. Mientras otras personas vacunadas empezaban a bajar la guardia el año pasado, Cook seguía minimizando los viajes que la hiciera salir de su casa en Mission Viejo.
Entonces Cook oyó hablar de algo que podría introducir en su sistema los anticuerpos que le faltaban: un par de inyecciones preventivas llamadas Evusheld; pero las autoridades sanitarias le advirtieron de que solo había una cantidad limitada de ellas.