Michael Araten sabe muy bien cómo regresar la manufactura a Estados Unidos. Araten y su empresa, Rodon Group, recibieron muchos elogios y una visita del presidente Barack Obama hace unos años, después de que el montaje de su marca de juguetes de plástico para la construcción, K'nex, se trasladara de China a la planta de Rodon, en el Condado Montgomery, Pensilvania.
Conforme las cadenas de suministro mundiales se derrumbaron recientemente a causa de la pandemia, Araten intensificó su predicación de repatriar la producción a Estados Unidos, un proceso conocido como relocalización. Él y Rodon están animando a otros fabricantes estadounidenses a evaluar los verdaderos costos de la producción en el extranjero —incluyendo el aumento de los costos y los retrasos en los envíos— y a devolver parte de la fabricación a empresas estadounidenses como Rodon, que emplea a 128 personas que fabrican piezas de plástico de precisión.
"De imprevisto, lo que creías que te ahorrabas en el extranjero en realidad no te lo ahorras", dijo Araten, que es director ejecutivo de Sterling Drive Ventures, la empresa familiar propietaria de Rodon Group. "Vi que esto ocurrió en la Gran Recesión: una sacudida en el sistema económico, que hace que la gente realmente se fije en su costo total de propiedad".