Indignados por la invasión rusa de Ucrania, gobernadores y legisladores estatales de ambos partidos están tratando de imponer sus propias sanciones económicas.
Los gobernadores de al menos 11 estados –Arkansas, California, Colorado, Georgia, Illinois, Indiana, Massachusetts, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Nueva York y Virginia– están presionando a las entidades estatales para que revisen o suspendan sus vínculos financieros con empresas rusas.
Los legisladores de al menos siete estados –California, Illinois, Pensilvania, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Sur y Virginia Occidental– propusieron proyectos de ley de desinversión. Algunos organismos estatales anunciaron planes para cortar los nexos con empresas rusas. Y los gobernadores de al menos una docena de estados emitieron órdenes ejecutivas o enviaron cartas a los reguladores de bebidas alcohólicas y a las tiendas estatales para que suspendan la venta de vodka y otras bebidas alcohólicas procedentes de Rusia.