
El jeet kune do es, probablemente, el gran legado que dejó Bruce Lee a la humanidad. De alguna manera, todo su camino vital, todos sus aprendizajes, todas sus influencias, en las artes marciales y en la filosofía, se encontraban ahí. No se trataba tanto de un sistema de defensa, como, en palabras de él mismo, “un arte de ataque basado en el desarrollo de las propias habilidades”. El jeet kune do sería un modelo de artes marciales basado en firmes conceptos filosóficos que reúne una serie de técnicas de combate diseñadas para desarrollar no solo el cuerpo, también la mente, sin estar ligado a parámetros y limitaciones.
