ANTIOCH, California— El mensaje garabateado con plumón en un globo de color rosa brillante —"Hola, Sela, te quiero y te extraño"— se desvaneció lentamente mientras flotaba en el cielo despejado sobre el cementerio de la Santa Cruz.
Se unió a otras docenas de globos de color caramelo que llevaban mensajes conmovedores en memoria de Sela Mataele, de 7 años, y de su figura paterna más cercana, Ramiro Castro, quoienes murieron en un terrible accidente hace un año, el 12 de abril de 2021, a manos de un conductor ebrio reincidente.
Mientras los amigos y familiares reunidos para la ocasión levantaban la vista, la madre de Sela, Corrina Rosalez, desvió la mirada. Miraba fijamente al suelo, secándose los ojos para que sus dos hijos —quienes, junto a ella, resultaron gravemente heridos en el mismo accidente— no notaran las lágrimas.