CHICAGO— En muchos sentidos, la vida es buena para Amy Blobaum. Tiene un trabajo que le encanta, está felizmente casada con un futuro pastor luterano y pronto dará a luz a su segundo hijo.
No obstante, sobre todo eso se cierne una sombra de su pasado.
Blobaum, de 38 años, fue condenada por homicidio inducido por drogas en 2015, después de compartir heroína con su novio. El hombre sufrió una sobredosis y, aunque Blobaum buscó ayuda realizando RCP y llamando al 911, un juez del Condado Will la envió a prisión.