TAMPA, Florida— Se llama Ley de Dignidad y proporcionaría un estatus legal a muchos de los 11 millones de inmigrantes que se calcula que viven ilegalmente en Estados Unidos.
Presentado en febrero por la diputada de Miami María Elvira Salazar y copatrocinado por media docena de sus compañeros republicanos, el proyecto de ley representa un raro intento de abordar una preocupación nacional que no ha hecho más que crecer en las últimas décadas.
Pero la medida no ha logrado atraer un amplio apoyo hasta ahora, en parte debido a las condiciones que establece y a los límites que impone sobre quiénes serían elegibles. Los demócratas que controlan el Congreso, así como el presidente Joe Biden, han presentado sus propios planes de inmigración más amplios y también han encontrado obstáculos.