La mayor parte de la nación se alegrará cuando el gobierno de Biden levante la emergencia de salud pública que está en vigor desde marzo de 2020. Pero cuando llegue ese momento –probablemente este verano, a falta de otra oleada– pudiera poner a muchos millones de adultos y niños que actualmente tienen Medicaid en riesgo de perder la cobertura de salud.
Antes de la pandemia, las agencias estatales de Medicaid evaluaban cada año la elegibilidad de los beneficiarios, eliminando de las listas a las personas que vivían fuera del estado o que ganaban demasiado para poder ser cubiertas por el programa conjunto federal-estatal. Pero para mantener a la mayor cantidad posible de personas cubiertas durante la pandemia, el gobierno federal dio más dinero a los estados a cambio de un compromiso de no eliminar a nadie de las listas. Este acuerdo expira al finalizar la emergencia de salud pública.
La mayoría de los 78 millones de personas que forman parte de las listas de Medicaid, incluidos 33 millones de niños, seguirán siendo elegibles. Otros podrán optar por otros planes de salud, algunos con la ayuda de créditos fiscales federales para ayudar a pagar sus pólizas. Pero funcionarios de Medicaid, activistas e investigadores de la política sanitaria advierten que muchas personas se quedarán sin cobertura al tratar de demostrar su elegibilidad por primera vez en dos años, o que las abrumadas agencias de Medicaid las dejarán de lado por error.