Treinta y siete estados ahora le permiten a los adultos consumir marihuana con fines médicos, recreativos o ambos. Pero, en la mayoría de esos estados, las personas pueden ser despedidas o se les puede negar un trabajo si consumen cannabis en su tiempo libre.
Los defensores de la legalización del cannabis quieren que los estados hagan más para proteger a los trabajadores. Señalan que las pruebas de drogas en el lugar de trabajo no miden si alguien está drogado en el momento de la prueba, sino si ha consumido recientemente; igualmente, dicen que las pruebas de drogas en el lugar de trabajo son una cuestión de equidad, ya que es más común que se apliquen las pruebas en los trabajos obreros, además de que afectan desproporcionadamente a los trabajadores que no son blancos.
Pero algunos empleadores están obligados a aplicar pruebas de detección de marihuana en virtud de la ley federal —el gobierno federal clasifica la marihuana como una droga peligrosa parecida a la heroína—; otros quieren asegurarse de que no contratan a consumidores de drogas que podrían amenazar la seguridad en el lugar de trabajo.