CLARKSDALE, Mississippi— Durante dos años, Naomi King, una australiana propietaria de Levon's Bar and Grill en Clarksdale, Mississippi, hizo girar su modelo de negocio en más de un sentido. La pandemia de coronavirus les obligó a ella y a su esposo, Jonathan King, a reducir la plantilla a la mitad, a disminuir el horario de apertura y a eliminar del menú algunos platillos de alto precio, mientras aumentaban el precio de otros.
"Cerramos [durante seis semanas]. Hicimos lo de entregar la comida en la acera durante mucho tiempo. Y todavía no hemos vuelto a poner los asientos en la barra", dijo Naomi, sentada junto a Jonathan en una mesa de Levon's en una reciente mañana de marzo. "Ya no tenemos alitas de pollo. No podemos permitírnoslo".
"Quiero decir que el aumento de precio para nosotros fue como del 250 por ciento", dijo Jonathan mientras miraba a Naomi. "Solíamos pagar unos 60 o 70 dólares por una caja. La última vez que lo comprobé, seguía siendo más de 175 dólares la caja de alitas de pollo. Nadie va a pagar ese precio por las alitas".