Algunos expertos pronostican que los estafadores podrían desviar 120,000 millones de dólares o más del dinero federal para infraestructuras, el cual se destina a los estados y gobiernos locales para carreteras, puentes, banda ancha y otros proyectos, en los próximos cinco años.
Al menos el 10 por ciento del total de los 1.2 billones de dólares de financiación para infraestructuras podría usarse de forma fraudulenta, estima Stephen Street, presidente de la Asociación de Inspectores Generales, un grupo de miembros sin ánimo de lucro.
"Nuestra experiencia siempre ha sido que, cuando se dispone de una gran cantidad de dinero —y eso es bastante colosal—, habrá un componente de fraude incorporado", dijo Street, quien también es inspector general en Luisiana. "Adoptará muchas formas: documentación falsa, reembolso de dinero nunca gastado, registros falsos".