Los mitos generalizados de que las elecciones presidenciales en 2020 fueron robadas y que ocurrió un fraude electoral siguen dominando en muchas legislaturas estatales, por lo que los políticos republicanos piden más investigaciones y remodelan la administración electoral de una manera que podría darles una ventaja partidista.
En Georgia, la Junta Electoral del Estado, dirigida por los republicanos, podría usar una nueva ley estatal para instalar funcionarios partidistas en las juntas electorales de los condados, en zonas de tendencia demócrata, dándoles el poder de decidir qué boletas electorales se rechazan o incluso de anular los resultados.
Los defensores del derecho al voto en Wisconsin temen que la legislatura estatal, dirigida por el Partido Republicano, esté intensificando sus esfuerzos para disolver la comisión electoral bipartidista del Estado, otorgando a los legisladores autoridad sobre la administración electoral y la adjudicación de los electores presidenciales del Estado en futuras contiendas.