DETROIT— Desde agujas gratuitas hasta lugares de inyección supervisada, en donde los consumidores de drogas pueden inyectarse en medio de personas entrenadas para responder a casos de sobredosis, pasando por una máquina expendedora que reparte Narcan, la reducción de daños —la estrategia más reciente para frenar el gran número de muertes por sobredosis— está siendo noticia en todo el país y en Michigan.
Reducir los daños asociados al consumo de drogas, con la finalidad de mantener con vida a los adictos el tiempo suficiente como para recibir tratamiento —si eso desean—, es parte oficial de la política de drogas de Michigan. El año pasado, el estado invirtió seis meses y 900,000 dólares en una campaña publicitaria para educar al público respecto a dónde y cómo conseguir Narcan, el medicamento que revierte las sobredosis de opioides, y dónde y cómo encontrar intercambios de agujas. El objetivo de la campaña: Los consumidores de drogas pueden cambiar—a su propio ritmo.
Se trata de un contraste drástico y, según los expertos, necesario en comparación al antiguo enfoque "Solo di no" y el de abstinencia. "La estrategia en todo el país se ha centrado principalmente en la prevención, el tratamiento y la abstinencia, pero creo que hemos visto en nuestros datos a nivel nacional, y en Michigan, que eso no ha estado funcionando en términos de frenar la epidemia de intoxicación mortal por drogas que tenemos", dijo Joe Coyle, director de prevención de enfermedades infecciosas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan.