WASHINGTON— Las elecciones de 2022 pondrán a prueba si el sector de las criptomonedas, cuyo valor se quintuplicó a finales de 2020 y que aumentó gracias a una disposición fiscal promulgada en noviembre, impulsará el gasto para las campañas políticas.
El creciente escrutinio de las criptomonedas por parte del Congreso y de los organismos reguladores, junto con la explosión de la riqueza del sector, sentaron las bases para una mayor implicación en el asunto, pero aún habrá que ver si las donaciones políticas podrán seguir el ritmo. El análisis de CQ Roll Call de las donaciones de campaña encontró que el gasto en 12 organizaciones, vinculadas con la industria, aumentó a partir de ese momento en el ciclo pasado, aunque por debajo del total gastado finalmente en las elecciones de 2020.
En el pasado, los demócratas, que controlan por escaso margen la Cámara de Representantes y el Senado, el cual está dividido a partes iguales, se beneficiaron de la generosidad de la industria más que los republicanos. Pero algunos defensores de las criptomonedas culpan al partido a causa de una disposición de información fiscal en la ley de infraestructura que enfureció a la industria.