BALTIMORE— En los primeros días de la pandemia por coronavirus, los trabajadores de la salud recurrieron a paliacates y otras protecciones improvisadas porque carecían del material oficial. Eso le dio una idea a los ingenieros de la Universidad de Maryland (UMD).
Llamaron a una empresa especializada, ActivArmor de Pueblo, Colorado, a la que estaban ayudando a desarrollar yesos personalizados impresos en 3D para ayudar a fijar huesos rotos.
¿Podría la empresa hacer una pausa y fabricar mascarillas personalizadas?