A medida que los casos de COVID-19 vuelven a aumentar en los hogares de adultos mayores, algunos estados han empezado a exigir a los visitantes pruebas negativas antes de entrar en las instalaciones, lo que ha reavivado la frustración y la inquietud entre los familiares.
Autoridades de California, New York y Rhode Island afirman que los nuevos requisitos de pruebas de covid son necesarios para proteger a los residentes —una población altamente vulnerable— de la exposición a la variante omicron, altamente contagiosa.
Pero muchos familiares dicen que no pueden conseguir las pruebas ante la enorme demanda y la escasez de suministros, lo que les impide ver a sus seres queridos. Y quedarse fuera de las residencias les resulta insoportable, como una pesadilla que se repite sin fin.