CHICAGO— A medida que avanzaba la pandemia, Kayode Martin se sentía atascado.
Se había graduado virtualmente: estaba en el último año de la escuela secundaria cuando el COVID-19 llegó a Chicago. Un año después, en 2021, trabajaba en una tienda, pero le costaba encontrar una rutina que lo hiciera sentir bien.
Cuando su abuelo le habló de un programa de formación en construcción por parte de Inner-City Muslim Action Network (IMAN), presentó su solicitud. Durante el proceso de admisión, una trabajadora social le sugirió que recibiera asesoramiento, por lo que el joven de 19 años recibió terapia. Un año después, espera con ilusión las citas semanales de los lunes por la mañana.