FILADELFIA— La gata de 11 años llevaba varios días vomitando y aletargada, y mostraba poco interés por la comida.
Cuando la mascota fue examinada en Ryan Veterinary Hospital de la Universidad de Pensilvania (Penn) en septiembre, su propietario mencionó una posible pista de la causa de los síntomas: alguien en la casa tenía COVID-19.
El hisopo nasal del animal resultó negativo. Una muestra fecal, en cambio, lo reveló: el felino de pelo corto estaba infectado con la variante delta.