WASHINGTON — Un fuerte descenso en las pruebas de detección de coronavirus a nivel nacional tiene a la administración de Biden preocupada de que la propagación del COVID-19 pueda ser peor en algunas áreas de lo que parece.
A medida que la población de estadounidenses vacunados ha crecido, la aplicación de pruebas de detección de COVID-19 ha disminuido. A los expertos les preocupa que la reducción de las pruebas pueda estar ocultando focos de infección que, si no se controlan, pudieran dar lugar a una mayor propagación del coronavirus.
"Una de mis preocupaciones es que no estamos haciendo suficientes pruebas en las áreas donde las tasas de vacunación son bajas", dijo el director general de Salud Pública Vivek Murthy a McClatchy. "Así que quizá tengamos un mayor número de casos de los que realmente estamos viendo registrados. Y por eso tenemos que hacer pruebas más agresivas para saber dónde está la infección".