BALTIMORE— Mucho antes de la detención y condena del ex agente de policía de Baltimore, Daniel Hersl, por cargos federales de crimen organizado, este ya tenía una mala reputación por brutalidad y conducta nociva—entre los ciudadanos, los abogados defensores e incluso sus compañeros.
Pero su inquietante patrón de quejas de asuntos internos permaneció enterrado en los archivos policiales.
Un nuevo y mordaz informe sobre las raíces del escándalo de corrupción de Gun Trace Task Force, junto con la aprobación el año pasado de una nueva ley que hace públicos los expedientes disciplinarios de la policía, muestra por primera vez cómo Hersl acumuló graves denuncias de mala conducta en el transcurso de 15 años y el escaso castigo al que se enfrentó.