
Mientras en otros países la transición hacia la movilidad eléctrica va a toda velocidad, en España va a paso de tortuga. Este país es uno de los que menor cuota de mercado tiene en lo que se refiere a coches eléctricos.
Y aunque son varios los factores que influyen en ello, hay uno que destaca por encima de los demás. Estamos hablando de la infraestructura de puntos de carga.