Feb. 11—Como estudiante excepcional y formidable polemista en la preparatoria Miami Palmetto, Ketanji Brown Jackson podía haber elegido entre muchas carreras, pero ya sabía exactamente lo que quería hacer.
"Quiero dedicarme a la abogacía y, con el tiempo, tener un nombramiento judicial", se le citó en el anuario Echo de 1988 de la preparatoria Palmetto, en un artículo premonitorio en el que se la nombraba al Salón de la Fama de la generación graduada.
Ahora está en la lista de candidatas del presidente Joe Biden para la cumbre de todos los nombramientos judiciales: un nombramiento histórico que pudiera convertirla en la primera jueza afroamericana de la Corte Suprema de Estados Unidos. Pero ese no es el único hito que distinguiría a Brown Jackson entre casi todos los demás jueces, pasados y presentes.