
La principal funcionaria de salud pública determinó que no se abrirá una operación de trituración de metal en el lado sureste de Chicago, lo que puso fin a una batalla de casi tres años entre su administración y los residentes que dijeron que no pueden tolerar más contaminación del aire.
Southside Recycling, el renombrado y reubnicado negocio anteriormente conocido como General Iron, esperaba abrir hace aproximadamente un año en virtud de un acuerdo con la Municipalidad. Los organizadores comunitarios se defendieron, diciendo que el lado industrial del sureste ya sufre de muy mala calidad de aire. El hecho de que el negocio fuera trasladado de Lincoln Park, un barrio blanco y rico, a un vecindario latino de clase trabajadora rodeado de comunidades negras es racista, dijeron los residentes. Ese reclamo provocó una investigación federal de derechos civiles que sigue en proceso.